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   pyrenees Los árboles y arbustos 


 

  Los árboles y arbustos 
más significativos de los Pirineos
 
 
según Marcel Saule, Botanista, autor de La grande Flore illustrée des Pyrénées.
 


 
Más de 100 especies de árboles y arbustos constituyen el manto forestal de los Pirineos. Cada especie se instala en vertientes cuyas características son diferentes en altitud, la exposición, la naturaleza del suelo, la pluviosidad o la nebulosidad.

He aquí 14 especies, representativas de medios variados, fácilmente observables:


| Haya silvestre |

   
El Haya silvestre corresponde a la zona montañosa situada entre 800 y 1.800 m aproximadamente, con una humedad elevada, condensada en nieblas y neblinas o lluvias. Indiferente a la naturaleza del suelo, el haya teme las heladas tardías que destruyen sus tiernas hojas jóvenes y su floración.
El humus del suelo, cuando los árboles son densos, alberga pocas especies.

 
| Abeto pectíneo |
 
El Abeto pectíneo puede combinar su alta y sombría silueta con la de las hayas, pero también constituir poblacionas puras, en particular en los lugares sombríos más frescos y al límite superior de la zona montañosa (1.800 m aproximadamente). Indeferente también a la naturaleza del suelo, el abeto proporciona un espacio de penumbra y silencio.
 

   
A la misma altitud que el abeto, pero por la vertiente opuesta, soleado, abrigado de los vientos húmedos y de las nieves persistentes, nace el Pino silvestre.. Sus hojas glaucas, llevadas por un fuste escamoso y rutilante hacia la parte superior, deja filtrar hasta el suelo una luz suave que favorece una flora semejante a la de las landas y prados cercanos.

El Pino negro sustituye al silvestre en cuanto la altitud cobra condiciones de vida muy severas, afirmándose a partir de la parte superior de la zona montañosa y reinando en la zona subalpina, entre 1.800 y 2.300 m. Sus poblaciones, en general sueltas, dejan a todos los demás vegetales la posibilidad de expresarse.


| Pino negro |


| Rododendro ferruginoso |
 
Entre los cuales:
  • El Rododendro ferruginoso, próspero en suelo ácido sombreado rocoso. El manto de nieve que recubre las ramas se retrasa hasta el mes de junio, protegiendo las frágiles yemas contra las heladas tardías. Sus poblaciones muy densas pueden constituir landas totalmente floridas de color rosa.

  • El Sauce de los Pirineos, en suelo calcáreo, se limita a las zonas en donde las nieves del invierno persisten hasta la primavera. Constituye lándinas de un verde grisáceo, en donde se expone toda la riqueza de la flora calcícola de altitud (en particular la Dríada octopetálica).

  • La Gayuba: en las vertientes soleadas, se adapta tanto en las rocas calcáreas como en los escarpados silicios. Soporta la desaparición precoz de la nieve, los saltos de temperatura considerables entre el día y la noche y una prolongada sequía en verano.

   
  • La Retama purgativa: con ramas erigidas en macizos o en landas muy densas, crece exclusivamente en terreno silicio, en las "solanas" de la parte oriental de la cadena. Su floración amarilla luminosa invade, a finales de primavera y comienzos de verano, laderas enteras de montaña.

    En la zona alpina, por encima de los 2.300-2.400 m, la vida de los vegetales leñosos se apaga progresivamente, incluso si algunos pinos negros se elevan hasta los 2.600 m aproximadamente.


| Retama purgativa |


| Sauce herbáceo |
 
Algunos árboles y arbustos se instalan, a pesar de todo, en las depresiones en donde la nieve se acumula hasta julio. En el suelo pedregoso se mezclan las ramas rampantes que constituyen microbosques de unos centímetros de altura:

   
A veces, la altitud desempeña un papel menor en la presencia de especies, esencialmente dictada por la naturaleza del soporte, como las paredes, los desprendimientos y los torrentes.
  • en las paredes calcáreas: la Madreselva de los Pirineos: forma pequeñas matas implantadas solidamente en las fisuras de la roca que alumbran, a partir del mes de mayo, los acantilados vertiginosos con ramos de flores blancas.

  • en los desprendimientos: el Pino pudio. Sus ramas, muy flexibles, se arrastran por el suelo desde las primeras coladas de nieve. De este modo se salvan de los desmoronamientos sucesivos de los desprendimientos de nieve durante la mala temporada.

  • en los manantiales y por las orillas de los torrentes de altitud: el Sauce bicolor cuyas matas, modestas y erigidas, jalonan el recorrido turbulento de las aguas cristalinas.

 

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