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Pyrénées-Orientales
Un poco de historia... A 600 metros de altitud, al final de una carretera angosta que sigue las gargantas de Boulès, en un paisaje austero de crestas arboladas. La "buena montaña", albergaba desde 1082 una pequeña comunidad de canónigos Agustinos. Su norma era añadir trabajo agrícola al priorato. Las tierras del priorato estaban entonces cubiertas de praderas y vergeles regados. Sin embargo, la lucha del papado contra la influencia reformadora de la orden de los Agustinianos empujó a los monjes a abandonar el priorato en 1612. Se sucedieron dos siglos de olvido y de degradación y los edificios no albergaban más que vergeles y rebaños. La restauración comenzó en el siglo XIX.
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Tesoros románicos La iglesia de Serrabone, construida en 1080 por campesinos, esconde bajo su modesta fachada riquezas insospechadas. Columnatas que se extienden en un florilegio de mármol rosa y azulado, sacado de las canteras de Villafranca. Veinticinco capiteles con más de 600 motivos esculpidos de inspiración oriental adornan su famosa tribuna, puesta encima de enormes bloques de pizarra gris. Águilas en reposo y en vuelo, grifones, leones alados, en círculo y a pie, símbolos de San Marcos y San Juan, evocan con un raro poder el Apocalipsis, omnipresente en el imaginario y la espiritualidad medieval.
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 La tribuna de Serrabone |
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Acceso: Salida de Perpiñán por la N 116, luego la D 618 después de la Ille-sur-Têt
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