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Entre el Canigú
y el Mediterráneo, capital de la Cataluña francesa, Perpiñán es la única gran ciudad
de los Pirineos-Orientales.
Un paseo por las callejuelas del viejo Perpiñán permite descubrir la riqueza de su
pasado: el conjunto gótico del palacio de los reyes de Mallorca y de Aragón, símbolo
del poder de la ciudad en el s. XIII; la antigua prisión de Castillet es hoy día museo
catalán de las Artes y Tradiciones populares; la catedral de San Juan; sin olvidar la
famosa estación de Perpiñán, proclamada "centro del mundo" por Salvador
Dalí
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El Canigú en primavera, visto desde el centro de Perpiñán |
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Los tejados y los arcos, una
luz, colores: Perpiñán la meridional |
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A lo largo de los siglos, Perpiñán ha acogido sucesivamente a una comunidad gitana, a
refugiados españoles que huían de la guerra civil, y tras los años 60, a magrebíes y
portugueses. Actualmente sus 115.000 habitantes representan a más de una tercera parte de
la población del departamento.
Se ha desarrollado gracias al turismo y a una gran producción de frutas y verduras. Su
mercado internacional "Grand Saint Charles" es así el segundo mercado francés
tras Rungis. |
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Una tradición vivaz: la
cofradía de la Sanch sale en procesión con capirote rojo cada viernes santo |
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Perpiñán ve su futuro decididamente europeo. Apuesta por su proximidad con Barcelona
(1h30 por autopista) y su universidad: un nuevo campus acoge ya a 5.000 estudiantes. |
Referencias históricas |
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Edad
media
927: primera mención de una villa de nombre Perpinianum.
Siglo XIII: Perpiñán y su región, el Rosellón, se integraron en el Condado de
Barcelona y más tarde en el reino de Cataluña-Aragón. La ciudad es objeto de una larga
rivalidad y pasa numerosas veces de manos de los españoles a la de los franceses.
1659: el Tratado de los Pirineos fija una frontera entre Francia y España. Por temor a
los ataques españoles, Vauban fortifica la ciudad.
Tiempos modernos
Siglo XX: la población de Perpiñán aumenta con el desarrollo de la viticultura y de la
huerta sobrepasando las murallas. |
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